Opinion

MÉDULA

Agregado el

EL SEMÁFORO Y EL AGUA

Jesús Lépez Ochoa

Considere usted el miércoles y el viernes como días muy importantes en la agenda estatal de esta semana.

El miércoles 1 de julio se da a conocer el semáforo por entidad federativa y se prevé que Guerrero pase de rojo a naranja, lo que implicará la reapertura con algunas limitaciones de las playas, la hotelería y algunas actividades no esenciales.

El viernes 3 de julio los poderes Ejecutivo y Legislativo de Guerrero tendrán una mesa de trabajo en la que se informarán las acciones que se han realizado durante la emergencia sanitaria por el Covid-19.

El gobernador Héctor Astudillo Flores, quien este lunes superó la enfermedad cuando cumplía ya 22 días en aislamiento por el coronavirus, en una videoconferencia con hoteleros les informó que esperará a conocer el semáforo del miércoles para saber con precisión qué actividades y con qué condiciones podrán reactivarse.

Este sin duda será el día más importante para los guerrerenses en el contexto de un periodo inédito como ha sido este confinamiento, en el que por primera vez en la historia de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo se han cerrado las playas, los hoteles, las discotecas y centros nocturnos.

Por lo mismo, la mesa de trabajo en el Congreso no deja de tener relevancia. El mandatario guerrerense consideró que vamos a vivir mucho tiempo más con las medidas de prevención, rechazó aplicar medidas coercitivas para obligar al uso de cubrebocas, por ejemplo, y apeló a la responsabilidad de cada ciudadano con el cuidado de su propia salud.

Usar cubrebocas, evitar aglomeraciones, y el lavado de manos serán fundamentales en ese autocuidado.
Héctor Astudillo tiene razón, cada quien es responsable de cuidarse a sí mismo, pero hay responsabilidad de las autoridades en otorgar los servicios de salud y agua potable, por ejemplo.

En Acapulco preocupa la indolencia con la que el gobierno de Adela Román Ocampo ve el tema del agua potable que falta en muchos hogares y que llega sucia a otros tantos.

Será interesante que en el Congreso, dentro de las iniciativas o exhortos que seguramente derivarán para coadyuvar en la atención a la nueva normalidad, se enfatice en la necesidad de que la federación intervenga para solucionar el tema del agua, que cuando candidatos todos prometen resolver y como alcaldes demuestran que les vale, al grado de decir que el agua no es problema, como lo hizo Adela Román al inicio de la pandemia.

La nueva normalidad implica acostumbrarnos a convivir con el Covid-19 en tanto no se cuente con vacuna, y con ello una mayor responsabilidad y compromiso de los ayuntamientos que tienen la obligación de otorgar los servicios públicos a los ciudadanos.

Se imponen administraciones municipales con menos compromisos políticos, amigos y familiares, y con más profesionales; con mayores soluciones y menos simulaciones. Capaces de resolverle al ciudadano y desarrollar estrategias de imposición arbitraria de valores, porque la nueva normalidad implica un cambio de mentalidad, que difícilmente se logrará en la sociedad si la autoridad no deja primero sus malos hábitos y predica con el ejemplo.

Los ayuntamientos son el nivel de primer contacto con los ciudadanos. Aquí comienza todo. No es lo mismo que el ciudadano se lave las manos como medida para evitar contagios de Covid-19 porque tiene agua en su casa, a que sea el ayuntamiento el que se lave las manos de mil maneras para justificar su incumplimiento de otorgar el servicio por el que le cobra a la gente. ¡Aguas señores diputados! Hay mucho que fiscalizar y demasiado por hacer.

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