Opinion

MÉDULA

Agregado el

GUERRERO Y LOS MEDIOS

Jesús Lépez Ochoa

Si la visión obtusa de reducir los impactos mediáticos a dinero fuera una verdad absoluta Claudia Sheinbaum sería la reina del chayote, seguida por su compañero de MORENA Miguel Barbosa en Puebla, y por el priista Alfredo del Mazo en el Estado de México, en tercer lugar.

La cobertura mediática que tuvieron el año pasado fue tasada en 5 mil 787 millones de pesos en el caso de la gobernadora de la Ciudad de México, en 2 mil 863 millones de pesos la del mandatario poblano y en 2 mil 819 millones de pesos la del mexiquense en el estudio denominado A.R.M.A Gobernadores de Central de Inteligencia Política, que publicó el sábado un diario de circulación nacional.

Ellos tres concentran el 23 por ciento del total de 48 mil millones 586 mil pesos que se estima costó la cobertura en medios de los 32 estados del país en 2019, según el estudio que busca demostrar qué gobernadores se han adaptado mejor al nuevo paradigma de menor presupuesto y mayor escrutinio de la federación.

En el caso del guerrerense Héctor Astudillo Flores, al que se ubica en noveno lugar, el costo se tasó en mil 954 millones de pesos, el 4 por ciento del total.

Pero sería obtuso, como mencioné al inicio, reducir el tema de los impactos o la presencia mediática al pago de dinero, quienes hemos estado a cargo de áreas de comunicación social sabemos que el presupuesto es importante, pero no lo es todo.

Por principio de cuentas, el estudio advierte que contabiliza todas las notas aparecidas en 35 diarios, 35 canales de televisión y 35 emisoras de radio como inserciones pagadas.

Es aventurado tomar todo lo publicado como pagado. Habría que descontar al menos el porcentaje de negativos.

Es un hecho en la real politik que nadie paga para que le peguen. Hasta los supuestos “lopezobradoristas” aplican esa máxima “lopezportillista”, una muestra es el Congreso de Guerrero, donde cualquier crítica al delegado federal Pablo Amílcar Sandoval, jefe político de la directora de Comunicación Social Vianey Valderrábano, cuesta la cancelación de convenios.

Incluso tomar por pagados solamente los impactos positivos sería ambiguo porque hay muchas maneras de generarlos sin necesidad de dinero. Claro, quien no tiene idea de cómo lograrlo siempre pensará que es cuestión de ir tirando billetes al aire.

Héctor Astudillo por ejemplo, tiene mayor porcentaje de impactos positivos que Barbosa (17 %) o del Mazo (27 %), quienes lo superan en varios cientos de millones de pesos en el monto económico estimado.

Con un 30 por ciento de positivos el guerrerense dobla el 15 por ciento del michoacano Silvano Aureoles y también está por encima de Cuitlahuac García en Veracruz y de Enrique Alfaron en Jalisco, que tienen coberturas estimadas en 2 mil 585, 2 mil 550 y 2 mil 355 millones de pesos, respectivamente en los llamados medios nacionales, muchos de ellos en realidad metropolitanos con muy baja circulación en los estados de la república.

No se trata de cuánto dinero o cómo se gaste, si no de cómo se enfrentan las crisis y al frente de un estado con las características de Guerrero que es históricamente un semillero de noticias negativas con masacres como la de los copreros, El Charco, Aguasblancas, Iguala, balaceras del crimen organizado como La Garita en Acapulco, las que actualmente se dan en Tierra Caliente, las zonas Centro y Norte del estado, bloqueos carreteros, manifestaciones, etcétera, Héctor Astudillo ha demostrado que sabe cómo hacerlo.

Los manuales indican que en una crisis se debe dar la cara y a Astudillo nadie ha tenido que buscarlo o esperar días a que aparezca.

En el caso reciente de los niños presentados como policías comunitarios, bastaron unas horas para que el gobernador se apersonara en la comunidad de Alcozacán a dialogar con los habitantes y los miembros de la CRAC PF para darle solución, como lo ha hecho con la mayor parte de los movimientos sociales e incluso cuando ha tenido que mostrarse enérgico lo ha sido, como en el caso de Costa Grande donde un grupo armado pretendía chantajear.

Otro aspecto que influye es el de la seguridad, que es la principal preocupación en todos los estados del país, tema en el que el gobernador ha puesto especial atención en encabezar la coordinación con el Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y las corporaciones estatales, a través de la Mesa para la Construcción de la Paz y en el que el año pasado Guerrero abandonó los primeros lugares en homicidios.

Si cruzamos la información del gobierno federal con el reporte sobre los impactos mediáticos de los gobernadores, vemos que por ejemplo en Sonora, donde en 2019 aumentaron los homicidios en 57 por ciento, su gobernadora Claudia Pavlovich tuvo 44 por ciento de negativos y en Hidalgo donde los asesinatos aumentaron 49 por ciento los negativos de Omar Fayad fueron 66 por ciento; en Morelos los crímenes mortales crecieron 31 por ciento y los negativos en medios nacionales del gobierno de Cuauhtémoc Blanco fueron el 60 por ciento.

No hay comunicación sin acción, ni acción sin comunicación. Es una premisa básica de la comunicación política que el gobernador de Guerrero y su equipo de comunicación a cargo de Erika Luhrs entienden muy bien, y la muestra está en que sus positivos y neutros en los medios nacionales el año pasado sumaron 62 por ciento, en un estado que tiene las características históricas como para que fueran los negativos los que sumaran ese porcentaje.

Como decía el ex gobernador René Juárez Cisneros: Guerrero no es Disneylandia, pero habría que agregar que ha mejorado su imagen nacional.

jesuslepez@enterado.mx

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