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CAFÉ POLÍTICO

Rafael Lobato CastroLos días frescos de enero en el puerto de Zihuatanejo permitían salir temprano por la tarde a caminar y conversar por las céntricas calles. Entraba febrero y ya todo estaba listo para la cita en la mesa reservada por tiempo indefinido de Don Casi y Don Sebas, el par de ancianos pioneros de la vieja aldea de pescadores. La mesera llegó con las dos grandes tazas del delicioso, aromático, humeante café guerrerense junto con un plato de galletas de avena y coco. En el aparato de sonido del café se escuchaba a Roberto Carlos con una de sus primeras canciones, ‘La Ventana’: “A través de la ventana/ la libertad de un camino yo puedo ver/ mi pensamiento vuela libre en sueños/ lejos de donde estoy./ Por momentos pienso/ hasta donde aquel camino/ nos puede conducir/ tanta gente ya se arrepintió/ y yo voy a pensar, voy a pensar./ Cuántas veces yo pensé/ dejar mi casa pero desistí/ porque sé que afuera no tendría/ lo que ahora tengo aquí./ Mi padre me aconseja/ mi madre vive hablando sin saber/ que tengo mis problemas/ y que a veces solo debo resolver./ ¡Cosas de la vida! ¡Choque de envidias!/ ¡Cosas de la vida! ¡Cosas de la vida!/ Nuevamente pienso irme lejos/ y volver a comenzar…”-Don Casi –inició la charla vespertina Don Sebas después de beber un sorbo del brebaje negro-, en un artículo encontrado en el internet dice que el café tiene los siguientes beneficios: da energía y hace más inteligentes a las personas, quema grasas, disminuye riesgos de padecer diabetes 2, reduce riesgos de padecer Alzheimer y mal de Parkinson, protege el hígado, combate la depresión, reduce la posibilidad de desarrollar cáncer de hígado, colorrectal y de piel, reduce riesgos de tener derrames cerebrales y ataques cardiacos, reduce el estrés y ayuda a prolongar la vida.-Muy cierto Don Sebas, nosotros grandes consumidores de café somos la prueba viviente y no unos personajes de columna política. Además, algo bueno para nuestros descendientes, la longevidad es herética –respondió solemne Don Casi.-Hereditaria, viejo cara de ciruela pasa, hereditaria. Don Casi, ayer estuve en el banco sacando unos pocos de mis ahorritos para comprar unos filetes de pescado y saludé a dos buenos amigos de las viejas familias del puerto: a ‘Temo’ Palacios Serna, y a la profesora Rosa María Fernández Serna. Eso me hizo recordar al buen Gabino, hermano de la profesora Rosa María, que cuando estuvo de presidente municipal (1987-1989), los pedorristas estaban desatados tomando la carretera hacia el aeropuerto internacional de El Coacoyul y también el Honorable Edificio Municipal que se encontraba todavía a un lado del jardín y de la cancha municipal. Eran los tiempos en que los pedorristas reclamaban los primeros espacios políticos pues el RIP se resistía a abandonar eso del ‘carro completo’. Recuerdo que aun con lluvia y truenos, los del partido del sol cuitlateca se mantenían estoicos, o en lenguaje llano, necios en su ‘toma del ayuntamiento’ sentados, mojándose en las bancas del jardín. Pues bien, recuerdo que Don Gabino Fernández, entre molesto y bromista dijo la siguiente frase: “¡Este argüende lo están haciendo las viejas chichonas de La Noria!” Lo que me dejó meditando por varios minutos. -Juar, juar, juar, Don Sebas, las ocurrencias de Don Gabino. Y ya que estamos con las remembranzas de nuestro puerto, en la reunión pasada hablamos de Don Martín Arciniega que a puro callo de sus pies llevaba la valija del correo –una bolsa de lona colgada al hombro con los colores de la bandera-,  hasta La Unión saliendo temprano por el Camino Real y ya de regreso, también caminando, llegaba pardeando la tarde. Ya después Don Pablo Mundo se encargó de llevar el correo a La Unión en una camioneta Datsun de redilas. Don Martín Arciniega fue padre de Doña María Arciniega que vendía unos sabrosos tacos dorados en la noche en el jardín o plaza municipal, y abuelo de Otilia Lara Arciniega, que fue reina del carnaval y profesora en el taller de corte y confección en la secundaria Eva Sámano y a la que a veces me encuentro y saludo en la calle. En la oficina de Correos cuando se encontraba en el Palacio Federal, hoy Museo Arqueológico, había en el mostrador catálogos de casas comerciales con diversos productos como ropa, calzado, relojes, libros. Cualquier persona podía tomar los catálogos y encargar por correo reembolso, por COD (cóbrese o devuélvase) la mercancía. En la ropa o calzado era una moneda en el aire porque aunque fuera su talla podía no quedarle. En el caso de los libros recuerdo dos editoriales que mandaban catálogos: editorial Divulgación y editorial Azor. También recuerdo que cuando estuvo al frente de la oficina de Correos Javier ‘Javierón’ Gutiérrez, ya en la década de los noventa del siglo pasado, llegaron agentes federales porque se decía que se utilizaba el correo para transportar mariguana bien empaquetada. Al final no se supo cómo terminó la investigación. Y en asuntos más actuales, ¿alguna novedad Don Casi?-Ya no tan reciente Don Sebas, pues ya pasó un mes, porque se trata de una lectura sobre la Navidad. Dice una revista La Atalaya de los Testigos de Jehová, tomando como referencia a la Encyclopedia Britannica, lo siguiente –Don Casi se puso sus lentes de Jaimito el cartero y leyó-: “Durante los primeros dos siglos del cristianismo, los cristianos se negaban a celebrar el nacimiento de los mártires, incluyendo el de Jesús, porque consideraban la celebración de los cumpleaños una costumbre pagana, algo que debía evitarse por completo. Además, la Biblia no menciona la fecha exacta del nacimiento de Jesús. A pesar de la postura de los cristianos sobre los cumpleaños, en el siglo cuarto, la Iglesia Católica instituyó la celebración de la Navidad. La Iglesia quería aumentar su influencia, y para lograrlo aprovechó la popularidad de las religiones paganas romanas y sus festividades del solsticio de invierno. Todos los años, desde el 17 de diciembre al 1 de enero la mayoría de los romanos comían en exceso, apostaban, se iban de parranda y participaban en otras celebraciones para rendir homenaje a sus dioses. Y el 25 de diciembre acostumbraban festejar el nacimiento del Sol Invicto. Al instituir la Navidad en ese mismo día consiguieron que muchos romanos pasaran de celebrar el nacimiento del Sol a celebrar el de Jesucristo”. Hasta ahí todo bien documentado Don Sebas, sin embargo, en lo siguiente es donde la puerca tuerce el rabo –Don Casi retomó la lectura-: “Por lo tanto, el verdadero problema con esta festividad es su origen pagano (esos infieles politeístas no bautizados). La Navidad no era más que una fiesta pagana con disfraz cristiano. Por lo tanto ofende a Dios y a su Hijo, Jesucristo”. ¡Caray Don Sebas, para reflexionar toda la semana! ¿Cómo se determina que Dios está ofendido? ¿Lo confiesa por Facebook? ¿Porque nos manda un terremoto o un tsunami? ¿Porque no me permite sacarme la lotería? ¿Porque me zurra en la cabeza una paloma? Imagine un vaso totalmente lleno de amor, el vaso no tiene ya espacio para el odio, para la tristeza, la ofensa, la envidia, la amargura, el rencor. En el tiempo absoluto que tiene Dios, pues Dios nunca morirá como dice el vals mexicano, no se puede dar el lujo de perder unos pocos segundos para albergar lo que conocemos como sentimientos negativos. El problema es que para comprender a Dios lo hemos tenido que “humanizar”. Dios, para los líderes religiosos se puede sentir ofendido, cansado, feliz, triste, deprimido, orgulloso. Dios puede mostrar ira, recuerde que en el Viejo Testamento Dios paró el sol para que con la luz del día se pudiera continuar la matanza entre sus criaturas, los seres humanos. Creo que es un error mantener controlados a los fieles basado en el temor a Dios. Prefiero al Dios que aparece en ese libro reciente, “La Cabaña” de WM. Paul Young, un Dios que es absoluto amor, de interesantes diálogos.-Sorprendente comentario Don Casi. A propósito del tema, yo también tengo una lectura –Don Sebas también se colocó sus lentes de Gepetto-: “La violencia la provoca la injusticia social y la impunidad. La violencia que padece Guerrero se debe a un problema de justicia social y falta de verdad, dijeron los cuatro obispos del estado en el segundo día de actividades de la reunión que realizan en Altamirano. El arzobispo de Acapulco Carlos Merlos dijo que como iglesia hemos estado reflexionando desde el 2010, y presentamos una carta donde analizamos los factores que son el fondo que percibimos detrás de la violencia, y dentro de todo el análisis vemos que la violencia la provoca la injusticia social, la impunidad, pero en el fondo es el descontento de la gente porque falta verdad y falta justicia. La parte que falta es lo que estamos haciendo, que es reconstruir la sociedad desde el fondo. Reconciliar a la sociedad, ayudar a que el tejido social se reconstruya, pero el fondo finalmente es que hay anhelos de venganza que se suscitan por diferentes circunstancias”. Y tal lectura me hace pensar que después de algunos añitos de existencia de la iglesia católica mexica, a principios del siglo XXI descubren algo que se conoce como ‘el hilo negro’. Algo en lo que no habían pensado. Y que su labor, me temo, quedará a medias si continuamos con las mismas formas de gobernar, con la democracia simulada, con la corrupción institucionalizada. Para el gobierno todos los “malandrines” entran en el mismo saco: la delincuencia organizada, los robagallinas, los que roban un alimento en un centro comercial para sus hijos, los guerrilleros trasnochados que no creen en las elecciones, todos para el gobierno, tiene el mismo código de barras.-No todos Don Sebas, no todos. Los delincuentes de cuello blanco tienen trato preferencial. Ahí tiene el caso de un ex gobernador de Coahuila, o de ex presidentes municipales a los que se les da carpetazo a sus transas para que la costumbre de la impunidad siga vigente. Simulación y cinismo. Y así quieren entrar a la modernidad que avanza en otras partes del mundo. Si a Fonatur le vale madres chingarse unos manglares en Tajamar, ¿qué desarrollo sustentable podemos esperar de nuestros gobiernos? A ellos, a los ejecutivos de Fonatur es a los que debería dar cursos del medio ambiente la Semaren y Profepa. Y si me permite una última reflexión Don Sebas antes de pedir la segunda ronda del brebaje negro, sobre el Dios que está feliz o el Dios que está triste, ¿no se trata de la paz interior, no se refiere a estar en paz con uno mismo por haber hecho algo que valga la pena en la vida, no es así como es feliz Dios?Don Sebas no respondió. Con una señal avisó a la mesera para traer otras dos tazas del sabroso café.

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