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EL ABUSO COMO META DE VIDA

Eduardo Morán C.Durante años había pensado que la corrupción era el origen de todos los problemas que aquejan a los ciudadanos de este municipio, sin embargo a raíz de los últimos acontecimientos que hemos vivido en Zihuatanejo, empiezo a dudar de que esa sea la causa que subyace en nuestra problemática. Los bloqueos de taxistas, las invasiones de terrenos, así como las acciones y opiniones de quienes se suponen deben de evitar esos delitos, me llevan a concluir que los altísimos niveles de corrupción que rigen todas las actividades del país, son solo la consecuencia de la patológica necesidad que tenemos los mexicanos por abusar.Ninguna influencia tiene en nuestra fijación por el abuso nuestra condición económica, el nivel educativo, la actividad o cualquier otro factor, pues el mexicano ha hecho del abuso una meta de vida. Da lo mismo si se trata de Carlos Slim o del empresario más rascuache, da igual si es la gran cadena comercial o la miscelánea de la esquina, da lo mismo si es el director de una trasnacional o el más humilde afanador de la misma, no es diferente si se trata de un encumbrado diputado federal o senador, o del representante de una unión de pepenadores, es lo mismo si se trata de un presidente municipal o el de una colonia popular. No es distinto si el ciudadano es egresado de Harvard o es analfabeta. El abuso en este país es como la muerte, no hace distingos de ningún tipo. Se puede decir que en México el rico abusa porque su riqueza se lo permite y el pobre abusa por no ser rico, el caso es que de cualquier manera abusar es el objetivo.Siendo el abuso una de las prácticas que más éxito económico y social reditúa a los ciudadanos, es lógico que hoy México sea el país que es, un país donde todos queremos que se haga la voluntad de dios en los bueyes de mi compadre, donde todos buscamos una posición que nos permita abusar más y mejor. Por ello siendo la política la actividad que permite alcanzar los puestos donde el abuso se puede practicar con mayor frecuencia e impunidad, y siendo que para escalar posiciones en ella no se requieren de gran preparación y conocimientos, nada tiene de extraño que sea precisamente ahí donde veamos con mayor claridad y frecuencia, que los mexicanos hemos hecho del abuso una regla de conducta.Por eso es que no importa quién sea el gobernante, representante o funcionario, tampoco importa de cuál partido provenga, ni su preparación o experiencia, simplemente va intentar cometer la mayor cantidad de abusos que su posición le permita, pues el abuso es parte intrínseca de su forma de vida, y por lo tanto considera que el abuso es parte de las atribuciones del cargo que desempeña. Lo peor de todo, es que la enorme mayoría de los ciudadanos objeto de esos abusos piensan que así debe ser, pues muy pocos, pero en realidad muy pocos ciudadanos dudarían de abusar si tuvieran la oportunidad de hacerlo.Es indispensable aceptar que somos un país donde el abuso es una meta de vida, es necesario admitirlo y ver que los grandes problemas que están deteniendo el desarrollo de nuestro país, tienen como origen común el abuso indiscriminado de casi todos sus ciudadanos. Dejemos pues de ocupar tiempo, dinero y esfuerzo en crear o modificando leyes que no se ajustan a esa realidad, queremos por decreto resolver problemas que se originan por el abuso impune de los ciudadanos, no porque las leyes tengan lagunas o de plano no existan. Los bloqueos y las invasiones que estamos padeciendo en el municipio, son el producto del abuso de unos cuantos y no de que no existan las leyes que los sancionen. Es la aplicación discrecional de las normas existentes, lo que ha permitido abusar a los ciudadanos, saben que ser castigados depende exclusivamente del desmadre que pueden hacer al aplicarles simple y llanamente la ley, y no de la gravedad o daño que causen sus delitos, de ahí que entre más sean los abusivos, menor posibilidad de castigo tienen, y así nos la hemos llevado hasta lograr hacer del abuso una meta de vida para los ciudadanos. Celebro, por ejemplo, que el gobierno del estado haya actuado para evitar los bloqueos de los “ayotzinapos”, lamento y condeno los abusos de la policía. Hay que tener muy claro que los problemas que tiene hoy el gobernador, no se derivan de haber intentado aplicar la ley, si no del abuso e incompetencia de la policía al realizar su labor. Lo que debemos exigir es que se haga respetar y cumplir siempre la ley, y condenar infalible y severamente que se violente y abuse al aplicarla.Es dada nuestra irrefrenable manía por abusar, que en México existe la idea generalizada de que la ley no se puede ni se debe aplicar a rajatabla, pues el aplicarla, y no digo a rajatabla pues la ley solo puede y debe aplicarse tal y como está, genera más problemas que soluciones. Es esta idea la que ha permitido a los encargados de aplicarla negociar a quien, cuando y como se imparte justicia, es decir, queda a discreción de la autoridad a quien se le permite abusar y a quien no, y como quien tiene la responsabilidad de hacer cumplir la ley padece de la misma inclinación por el abuso, entonces resulta lo que tenemos: un estado de derecho que hace del abuso un derecho.Ante este tétrico panorama sería interesante que quienes pretenden dirigir nuestro próximo ayuntamiento, nos expusieran claramente qué van a hacer para evitar los abusos a que piensan tener derecho, casi sin excepción sus próximos integrantes.Es todo….

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