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De porcicultora a gobernadora

J. Arturo Valdez ReyAcapulco, Gro., (Marzo 31, 2015).- “Me insultaron. Me gritaban: “Pinche gorda”. Yo tenía 116 kilogramos de peso y en 11 meses bajé 44 kilos y de criar marranitos en mi pueblo Dzemul, me convertí en presidenta municipal a los 24 años; luego a los 27 fui diputada local; a los 29, diputada federal; a los 33 senadora y a los 34 gobernadora de Yucatán… a los 42 como secretaria general del PRI… esa es mi historia que hoy les comparto”, expresó Ivonne Ortega Pacheco en un encuentro con mujeres priístas.El teatro Juan Ruiz de Alarcón repleto de mujeres hizo un largo silencio al escuchar la historia de una mujer tenaz, que venció el machismo y se sobrepuso al trauma de la obesidad, con una fuerza de voluntad inquebrantable que se ganó el reconocimiento, simpatía y el corazón de las acapulqueñas.Ivonne Ortega Pacheco cautivó y prendió el ánimo en el encuentro de la estructura priísta con el candidato de la coalición PRI-Verde, Héctor Astudillo Flores,  quien tuvo una invitada de lujo en los tres eventos de proselitismo priísta con candidatas a diputadas locales, jubilados y pensionados de la sección XVII del Sindicato de Trabajadores del IMSS y con sindicalistas obreros.Astudillo recibió el cobijo de las mujeres priístas, que ocuparon casi la totalidad de los asientos, obligando incluso a los hombres a ceder sus lugares para las féminas Mujeres Al poder Zitlali Flores Altamirano, en lengua Me Paa, brindó la bienvenida al “Tata” Astudillo. Luego lo hizo Elisea Hilario Cordero, de Zitlala, en Náhuatl; Carmen Maldonado Guzmán, de Xalpatláhuac, en lengua Na Savi; Isis Cándido Ramírez, de Xochistlahuaca, en amuzgo; Catalina Pañaloza Pérez, de Cuajinicuilapa, como representante de los pueblos afromexicanos… Y a todas ellas, Ivonne Ortega les respondió en su lengua materna maya: “Muchas Gracias”.Astudillo no podía ocultar la emoción. Brincaba en el escenario como un muchacho, aventando besos como si fuera a lanzar una bola curva de béisbol. Era el clímax de un encuentro inédito, afectivo, íntimo de mujeres motivadas que coreaban el grito “No somos machos, pero sí somos muchas”, que prendió el graderío y la fiesta con globos blancos salchicha y el baile pegajoso.Pero la fiesta continuó en el teatro al aire libre “Netzahualcóyotl”, donde una “guerra” de porras desgranó los últimos rayos solares y se dibujó la luna en cuarto creciente. La porra de los electricistas, con cánticos y provocativos contoneos de las mujeres con cascos de aluminio acaparaban las miradas. Rodolfo Escobar también traía con qué con los aguerridos gastronómicos y hoteleros de la sección 12. Fueron minutos interminables de gritos. “Ro-do”… “Ro-do”… Y las electricistas que meneaban los cuerpos al ritmo de cumbia.Astudillo advirtió en su mensaje  que para reconquistar la gubernatura de Guerrero “debemos trabajar muy duro… Nos faltan 70 días intensos, y aunque nos digan que vamos arriba de las preferencias electorales, no debemos confiarnos y sí redoblar el trabajo de convencer para ganar con contundencia, por más de 120 mil votos para que no haya duda de que los guerrerenses quieren un cambio con orden y paz”.Ivonne Ortega cautivó con su presencia y sus ajustados jeans. Su visita fue considerada como un éxito, por su mensaje motivacional de coraje, perseverancia y determinación de ser alguien en la vida, a pesar de haber vivido una niñez de pobreza. Y eso, caló hondo en las mujeres de rostros morenos, curtidos por el sol, que viven en la Zapata, “Rena”, Polígono D, Sabana y La jardín… donde hay miles de historias de vidas con un común denominador: la pobreza y miseria.

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